BIOGRAFIA DE ATAHUALPA

BIOGRAFIA DE ATAHUALPA

Aunque todavía se discute si Atahualpa nació en quito o en el Cuzco, lo cierto es que desde su mas temprana edad se identifico con la región quiteña.

Allí creció, se educo, ingresando posteriormente al ejército del inca huayna Cápac, su padre, y marchando en sus filas a la conquista de pasto, pero en cierta batalla con los indios pastos emprendió una retirada prematura, lo que ocasiono la burla de ciertos capitanes cuzqueños, sin duda príncipes de sangre real. Desde entonces se distancio de todos los nacidos en el Cuzco y prefirió la amistad de los quiteños. Quispis, calcuchimac y rumiñahi generales quiteños de su padre fueron allí en adelante sus mejores confidentes.

Muerto Huayna Capac y elevado buscar al poder, Atahualpa se quedo en quito no fue al Cuzco acompañando a la momia de su padre. Esto exaspero a huascar quien lo tildo de traidor y llego a decir que se había quedado conspirando. Irritado Atahualpa con la acusación de su hermano; le declaro la guerrea. Quispis Calcuchimac y Rumiñahui fueron los que tomaron a su argo el ejército quiteño.
Las batallas fueron muchas y las crueldades mas, pero a la larga ganaron los quiteños y buscar fue reducido a cautiverio.

Mientras tanto ensordecido con sus triunfos militares, Atahualpa entro pomposamente a Cajamarca y huamachuco. Por ese mismo tiempo tuvo la osadía de hacerse llamar inca de los cuatro suyos, titulo que a verdad, nunca lo tuvo. Por el contrario, a pesar de su situación victoriosa, los pueblos andinos siempre lo reconocieron como “el rey intruso y forastero”.

Aborrecido por victorioso comenzó a preparar su ingreso al Cuzco, estaba en esos aprietos en huamachuco cuando tuvo las primeras noticias de los españoles. Recibirlas y alegrarse fue todo uno, por que entendió que Pizarro era el dios huiracoha que lo venía a vistar por su victoria. Aquellos días se sintió realmente feliz y no pensaba sino en su encuentro con el hacedor del universo indio. Pero pronto su alegría se desvaneció al asaltarlo la duda terrible, ¿y si huiracocha no venia a saludarlo sino a vengar a huascar?

Sin perdida de tiempo despacho un espía hacia el campamento de los castellanos en poechos, regresando este con la reconfortable novedad de que los recién legados no eran dioses sino hombres. Entonces Atahualpa respiro aliviado y retorno a Cajamarca para recibir a los forasteros y tras vencerlos, asesinarlos. Si los quechuas creían que los castellanos eran dioses, el les demostraría que ni los mismos dioses podían derrotarlo.


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