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BIOGRAFIA DE JORGE CHAVEZ DARTNELL

En 1910, el Aero Club de Milán organizó un concurso en el que ofrecía un premio de 3,000 liras a quien cruzara volando Los Alpes. 

Jorge Chávez Dartnell, un muchacho de 24 años de edad, había tomado en serio este reto y esperaba en la ciudad de Briga en Suiza, a que cambiara el tiempo y poder realizar dicho intento. 

Era el 23 de septiembre, fecha que se había fijado para la competencia, que se realizaría desde esa ciudad, hasta Milán en Italia, teniendo una escala en Domodossola. 

Chávez nació en París, el 11 de junio de 1887, de padres peruanos; Gaspar Chávez y María Rosa Dartnell, quienes emigraron hacia Francia luego de la Guerra con Chile.

Ellos, le inculcaron amor por la patria ausente, a la que paradójicamente nunca conoció; pero en las alas de su avión siempre tenía pintadas las palabras "Perú" y acostumbraba a colocar una bandera en su carpa. 

Desde muy joven fue muy amante del deporte, sobresaliendo en gimnasia, atletismo, motociclismo y aviación. En ésta última, era ya famoso muchos antes del intento que iba a realizar. Había obtenido su brevete internacional de piloto, el 15 de febrero de 1910. 

En los años previos, como una especie de ensayo se habían hecho competencias de altura, o sea, quién volaba más alto. El 3 de setiembre de ese mismo año, Jorge Chávez logró batir por primera vez esa marca esa marca, alcanzando poco más de 2,000 metros en Blackpool, Inglaterra y unos días después, logró elevarse hasta casi los 3,000 metros en Francia. 

La mayoría de los demás pilotos que al igual que Chávez, esperaban igualmente que mejoraran las condiciones climáticas, pensaban que debió haberse hecho este tipo de vuelo entre junio o julio, ya que septiembre no era muy aparente, por la fuerza de los vientos. Al final, se quedó sólo en el punto de partida. 

Alguna vez había dicho: "No puedo soportar los vuelos en carrusel sobre el aeródromo." "Volar, es volar." La suerte estaba echada, su coraje y valor le impedían dar marcha atrás. Alguno de sus compañeros le dijo que, lo intentara al día siguiente. Fue en vano. 

El pequeño Bleriott que mostraba el número 19, ganó altura y se elevó fácilmente, entre las traicioneras corrientes del Paso del Simplón, cerca de donde alguna vez Aníbal y otra, Napoleón, cruzaron los Alpes en sus afanes de conquista. Chávez, también quería lograr la suya propia. Una bandera blanca se izó en Milán, como señal que se había ya iniciado el reto del hombre con las fuerzas de la naturaleza. 

Esta se cambiaría por una bandera roja, cuando el retador llegase a pisar suelo italiano. El pequeño monoplano, se mecía al vaivén de fuertes ráfagas de viento; maniobrado por la experiencia de Jorge Chávez en su timón. Se elevó no hasta casi los 3,000 metros alcanzados en Francia, pues la montaña no tenía esa altura... era mucho más baja, pero logró sobrevolarla. 

Había alcanzado una hazaña nunca antes lograda. Luego de 45 minutos de vuelo, en su descenso, ingresó a torrentes más fuertes y poco antes de posar su nave en Domodossola, a escasos doce metros del suelo, una fuerte ráfaga de viento, rompe los templadores de las alas del pequeño avión y cae pesadamente; llevándose la gloria de este valiente aviador "¡Arriba, siempre arriba!... ¡Hasta la estrellas!", como él lo había querido. 

En setiembre de 1957, sus restos fueron llevados al Perú, para descansar en la tierra que amó en sueños, y ahora reposan en la base aérea de Las Palma
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